
La lluvia trajo esperanza pero siguen los fuertes vientos
Este viernes a la tarde una llovizna trajo algo de esperanza a los brigadistas que combaten el fuego.
El viento no da tregua en la lucha contra el fuego que consumió más de 2835 hectáreas de bosques en el Parque Los Alerces y alrededores. La llovizna de esta tarde no alcanzó para mitigar el incendio devastador, aunque trajo alguna esperanza a los brigadistas que combaten las llamas desde hace más de una semana.
Todo parece indicar que las precipitaciones que comenzaron después de las 18.30 horas son pasajeras. Para esta noche hay pronosticadas ráfagas de viento que van a complicar el combate del fuego.
De acuerdo con el pronóstico Windy, recién el miércoles que viene vendrían lluvias fuertes de entre 11 y 12 milímetros que contribuirían a aliviar el incendio.
En este momento, trabajan unos 254 brigadistas en el terreno buscando contener el fuego, que se valen de un sistema de monitoreo con drones para identificar el desplazamiento de los focos.
Este viernes, desde temprano, se trabajó en líneas de agua que utilizan los arroyos como fuente para las motobombas y herramientas manuales en los puntos críticos de los sectores del incendio forestal.
El fuego que continuaba activo en todos los frentes, comportándose con especial intensidad en los cañadones dadas las condiciones del viento.
Durante el transcurso de la tarde d continuó el incremento del viento predominante del sector oeste y se esperan ráfagas que alcanzarían los 80 kilómetros por hora "generando condiciones extremas en los focos activos y dificultando el trabajo de las cuadrillas de brigadistas al incrementar la intensidad del fuego".
Las autoridades precisaron que un total de 347 personas trabajan hoy en el operativo, de las cuales 254 se desempeñan en el terreno dedicadas específicamente al combate y logística de las cuadrillas; en tanto que 93 agentes se ocupan del apoyo logístico.
El dispositivo de apoyo aéreo cuenta con los medios aportados por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), con la operación de 3 helicópteros, dos aviones hidrantes, uno de observación, uno anfibio tipo FIREBOSS y una flota de drones de observación de puntos calientes.
En terreno se destacaron autobombas de los cuarteles de bomberos de la región en los predios con infraestructura, la maquinaria vial se destina para abrir cortafuegos y fajas de contención.
La logística desplegada para el alojamiento de los brigadistas organizó dos campamentos en los establecimientos recreativos de Planta Educativa y Bahía Rosales, con un servicio de provisión de viandas y comidas, con sanitarios y duchas calientes; y un sector especial para la recuperación física diaria de los combatientes.